Detras de un Felicidades


Aun queda mas de un mes para su cumpleaños, pero yo ya estoy aquí delante de un papel, pensando en lo que te diré en ese día tan especial.

Me meteré contigo, eso es seguro, te recordare que te haces viejo pero seguidamente te diré que te sientas genial los años, todo eso será desde el cariño que te tengo, desde esa confianza que me hace sentir que formas parte de mi vida y que yo formo parte de la tuya.

Me gusta felicitarte y sentir que cada año la felicitación es especial, sentir que los años pasan y la amistad perdura, sentir que aunque la vida pase, cambie, se trasforme tu cumpleaños sigue siendo un día de alegría para mi, una escusa para hablar con un amigo, un motivo para recordarte lo mucho que vales.

Y es que en eso consiste cumplir años, en tener un día en el que miras para atrás ves todo lo que has vivido , ves toda la gente que de corazón te ha felicitado y pensar así vale la pena seguir creciendo. Y así quiero que sea tu día lleno de sorpresas, de alegrías, que se te caiga alguna lagrima, que seas feliz junto a tu pareja, que sepas que ese día tu eres la sonrisa de todas las personas que te queremos y lo haremos por mil años mas.

Aquí dejo la felicitación que no recibirás, porque ese día un Felicidades, un abrazo y un beso, dejaran atrás todas las palabras que pueda expresar. Pero por si algún día esa felicitación te apetece analizar aquí la tienes y siempre las tendras.

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La leyenda del hilo rojo

Los japoneses tienen la creencia de que las personas predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique.

Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Por eso también el hecho de hacer promesas en algunos países al entrelazar estos dedos con el otro.

La historia en sí cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.