SACAR LAS ALAS Y VOLAR

No entiendo esa “necesidad” de mentir, de jugar con esa persona que dices AMAR. Esa persona la cual da y deja todo por ti, no veo la necesidad de tenerla de segundas.

No hay excusa para ese comportamiento, no existen palabras que justifiquen ese daño gratuito, esas  lagrimas provocadas por tu avaricia, esos sentimientos enfrentados por tus caprichos.

¿Y tu?  ¿ que crees que eres? Desde fuera no pensamos  en que eres, si no en QUIEN ERES, eres una persona y por supuesto humano, eso creo que nosotros lo tenemos claro, por eso respetamos tus decisiones, pero nos duelen tus errores.

Oímos tus palabras y nos parecen sinceras, por ello no entendemos que nos mientas y lo que es peor  que te mientas, sabes que no quieres ser ese que en el que te has convertido, nos lo has dicho cada vez que has estado dolido, quieres tener lo que te mereces,  entonces a que esperas?

Es duro alejarse de la persona que quieres, o has querido, de la persona con la que has compartido grandes momentos, pero a veces los cambios son mas que necesarios.

La vida da muchas vueltas y quien sabe a lo mejor si que eres tu SU QUIEN, pero eso no es ahora, así que hazte un favor, deja volar y que te dejen volar, seguir cada uno su vuelo sin dolor y sin rencor, si sois el uno para el otro el tiempo os volverá a juntar pero lo hará con felicidad.

P.S.C

Vuela

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Cuidalo.

Perro-y-amo

Cuídalo como se merece,

como el hace contigo,

como si fuera una parte de tu cuerpo,

esa parte que te gusta mirarte en el  espejo

y que sin ella no podrías vivir.

cuídalo  como  yo no supe hacer,

como yo no supe respetar,

como eso que yo no supe cuidar

Cuídalo

hazlo por mi,

se que a ti nunca te echara

cuídalo

hazlo por mi

porque aunque no este con vosotros

aunque no os pueda ver

os llevo en los mas bonito de mis recuerdos

en los mas bonito de corazón.

cuidaros los dos porque  lo  vuestro es lo mas bonito que hay.

” Habéis sido mi coincidencia mas bonita”

P.S.C

Porque no volvemos…

“Por qué no volvemos. Recuérdamelo, por favor. Por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión. Por qué. A ver, si es que había tantas razones, es que te juro que las había. Es que hasta las llegué a apuntar en algún sitio. Y ahora va y no las encuentro. Justo cuando más las necesito. Justo cuando sólo recuerdo todo aquello que juré olvidar. Así que si no te es mucha molestia, recuérdame por qué no nos dejamos de hostias. O por qué me las sigo dando yo.

Por qué no volvemos. Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos. Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro. El de las cosas perdidas aposta. El de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima. Malditas fotografías. Malditas emulsiones enmarcadas en vidrio. Escaparates de 15×9 que ya sólo te venden saldos, instantáneas con retraso de lo que pudo ser y no fue. Por qué las escondí allí, si se me agarran a la retina día sí día también. Por qué hago ver que no las veo, si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las sé.

Por qué no volvemos. Por qué no dejo de seguir tus pasos. Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó. Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras. Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo. Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí. Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites. Por qué. Eh. Por qué.

Por qué no volvemos. Por qué no he sido capaz de volver a sentarme en la única mesa maldita de nuestro restaurante. Por qué salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido. Y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti. Que les gusten tus mismas cosas. Que se rían como lo hacías tú. Por qué las comparo siempre contigo. Qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte. De no saber que me exististe. De no poder acabarse este final.

Por qué no volvemos. Por qué sigo mirando el móvil cada dos horas simplemente para ver si estás en línea. Por qué empiezo a escribir siempre el mismo mensaje. Uno que arranca con un por qué no volvemos. Uno que sigue explicándote cuánto te echo de menos. Que ya casi olvidé tus defectos. Que me quedé solo a soportar los míos. Que ya es mucho soportar para una sola persona. Y por qué, cuando acabo el mensaje perfecto, le doy siempre al borrado completo en vez de al enviar. Por qué no te llamo cuando tengo tantas ganas de hablar.

Por qué no volvemos. Dímelo, de verdad, tan sólo recuérdamelo una vez más. Aunque te cueste algún que otro esfuerzo. Hazlo por este pedazo de vida tuya que sigue a la deriva de los recuerdos. Por los viejos tiempos. Por este mal sabor de boca después de algo tan dulce. Por lo que fuera yo en tu vida. Por lo que sea. Por lo que fui.

Yo la verdad es que no he aprendido. Sigo estando igual. Me siguen haciendo daño las mismas cosas. Me siguen emocionando las canciones de siempre. Sobre todo ahora, que sé que en realidad todas me hablaban de ti. Me sigo haciendo muchas trampas al solitario. Me veo con los mismos amigos a los que les ruego que no me hablen de ti. Hasta que les acabo preguntando yo. Ah, y he vuelto al microondas, que cocinar para uno ya sabes que no vale la pena. Supongo que soy aún más difícil. Imagino que el gas noble de mis manías se habrá expandido hasta ocupar parte del hueco que dejaste tú. Y seguramente, a base de vivir conmigo, me habré vuelto mucho más yo.

Por eso, te podría decir que he cambiado. Que ahora sí que sí. Que ahora entiendo por qué no funcionó lo nuestro. Que por qué no volvemos. Que por qué no intentarlo, sabiendo lo que sabemos. Pero te estaría mintiendo, y lo haría simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti.

Nos estaríamos engañando de nuevo.

Y volveríamos dispuestos a ello, tan sólo por lo mucho que nos queremos.

Tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio resonaba siempre la misma pregunta.

Por qué no lo dejamos.

By Risto Mejide

Lo que tu no sabes

Y lo que tu lo sabes es que yo antes no era así.

Que entro momento de mi vida te hubiera llorado y suplicado, que entro días de mi vida te hubiera agobiado.

Lo que tu no sabes es que gracias a ti, me he dado cuenta de que soy fuerte, que con la vida se aprende, que en esta vida las cosas que se van es porque no merecen estar a nuestro lado, que si alguien te hace llorar no merece estar a tu lado, pues quien te quiere no te hará llorar. Que la vida siempre te da fuerzas para sacar las alas y volar.

Tu has sido el primero, el primero con el que he podido poner en practica lo aprendido en la vida.

Gracias.

Soy fuerte por que ya he estado triste mucho tiempo.He aprendido a no tener miedo, porque ya se como se vive con el. he ganado confianza en mi mismas, porque se como es ser insegura. Me he vuelto pudente porque también he sido estúpida y conozco las consecuencias.

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